jueves, 1 de noviembre de 2012

Niños y sonidos no armónicos ( que no ruidos )




Una agradable sorpresa me esperaba en mi correo, un mensaje de uno de mis lectores ( el padre de mi hija, ja,ja), en el cual me pedía que tratara un tema que le había tocado vivir en su infancia y que tras un viaje en coche con Magdalena, le había parecido necesario y útil trasladarlo a un post.

Transcribo porque el propio mensaje ya lo dice todo.

Eso sí: una petición de un lector: no habría la posibilidad de que escribieras un post dedicado a la siguiente situación muy común:

Niño que hace 'música' (golpes con bolis, cuchillos, tenedores...o que canta, murmulla melodías...) Y que es interrumpido casi siempre brûscamente por otros adultos censurándole la acción por molesta ?


Sí, es autobiográfica. La pensé hace unos días, y hoy en el coche me he vuelto a acordar cuando Magdalena se ha tirado casi 1 hora haciendo sonidos con la voz disonantes y poco melódicos. 
En ningún momento se me ha pasado por la cabeza decirle que parara, pq sé, por propia experiencia, que en su cabeza estaba ocurriendo música, y que lo que me llegaba era solo una parte de la sinfonía.
Tiene un instinto musical que le hace crear música mentalmente con 3 años, y sé que esto es muuuy común. (roberto también verdad?)
A mi esto me parece muy importante, porque yo he vivido cómo se me censuraba constantemente mis sonidos y ruidos que escapaban del interior de mi cabeza donde una bella melodía estaba sucediendo.

Igual no te parece motivador para un post, pero como fiel lector de todos tus posts me he permitido esta licencia.



Solo añado posibles ideas para evitar llamarles la atención y no volvernos locos:


Ponernos tapones

Pasar a la ensoñación trayendo a la mente algún suceso muy agradable.
Invitarle a hacerlo en algún lugar donde retumbe menos como el exterior ( siempre y cuando no sea hora de siesta)
Pensar que, como bien nos demuestra Jesús, es algo fantástico que está sucediendo en su interior y que si lo bloqueamos será como si pretendiéramos encerrar mariposas de colores dentro de un frasco. Bien que aguantamos las torturas del dentista por no decir cuando nos abrimos de piernas ante el ginecólogo. No nos gusta pero sabemos que el sacrificio es por un bien mayor: La prevención. 

Aquí lo que estamos previniendo, o mas bien, protegiendo, es la libertad de la creación, la manifestación del espíritu, el porque de nuestra existencia.


A Dios gracias, a Jesús no se lo "mataron" pero si le frustró lo suficiente como para que después de treinta y tantos años siga siendo un recuerdo amargo de su infancia.


El video es de una de mis canciones favoritas de Jorge Drexler "Todo se transforma"...aunque escuchándola hoy me doy cuenta de que lo que el libro propone nos pide trascender de alguna manera este tópico de se da lo que se ha recibido. Nos pide romper la inercia para rectificar y transformar una mala experiencia en la infancia en una base de comprensión de lo que necesitan nuestros hijos hoy.





 

Arrebatos emocionales. Naomi Aldort


Dice la autora:

"La mayoría de nosotros apreciamos, e incluso fomentamos en nuestros hijos, la risa, la creatividad y otras formas agradables de autoexpresión. Sin embargo, cuando un niño expresa dolor, rabia, celos, soledad, desilusión o pena, somos propensos a detener el sano flujo de sentimientos, dificultando su desarrollo e interfiriendo en su bienestar emocional. la tendencia de buscar maneras de solucionar la situación puede distraernos de la necesidad del niño de liberar sentimientos "

Hace bastante tiempo que leí este párrafo y lo tenía pendiente ya que me pareció que podía revelarme mas de lo que se entendía con una primera lectura. Ultimamente estoy escribiendo menos y es porque lo necesito menos. Si, este blog existe porque lo necesito ( necesitaba ?). Desde que lo inicié me preguntaba interiormente ¿Por qué lo escribes?...y las respuestas venían de diferentes partes de mi ser...del ego...y también del corazón. Creo incluso que durante un tiempo era mi forma de amar, de salir de mi para entrar en contacto con quien quiera que fuera el que leía mis posts. También me di cuenta que el hecho de no tener apenas comentarios era un forma que tenía el universo (= Dios) de enseñarme a trascender la necesidad de reconocimiento. Y siento que superé "la prueba" ya que he seguido escribiendo con idéntico entusiasmo. Siento que se caen algunos velos que cubrían mis certezas y camino mucho mas ligera. Una creencia puede ser desmontada de repente, sin tu quererlo, deja de ser cierta y se va...como cuando un reptil cambia su piel, sin mas...sin meterle cabeza. 

Los ajustes que se han hecho en mi forma de educar gracias a este libro, me permiten ahora actuar de una forma mas natural y amorosa, por tanto, ocurren situaciones a diario en las que aplicarlo pero no soy consciente de como las resuelvo porque la nueva forma ha venido a sustituir a la otra, en la mayoría de casos. Supongo que como cuando aprendes a conducir un coche con marchas que llega un momento que ya no piensas todo ese lío de embragar, pie hacia delante, pie hacia detrás ( yo solo se conducir automático y el standard me parece lo mas complicado del mundo).

Por tanto, aunque me faltan partes del libro super interesantes relacionadas con el título de esta entrada, me temo que los posts serán mas espaciados en el tiempo. 

Como ya conté en una ocasión, mi energía ahora está mas en la acción que en la reflexión. Estamos acondicionando un campito para los niños y mi creatividad y alegría actualmente van en esa dirección.

y finalizado este preámbulo...unicamente compartir la reflexión sobre el fragmento de hoy. 

Pienso que si les enseñamos a nuestros hijos que el llanto, la rabia, la tristeza son emociones inherentes al ser humano y por tanto, naturales, positivas y que deben ser expresadas porque el hecho de no hacerlo puede provocarle desequilibrios varios, estaremos favoreciendo que sean seres humanos, ya para empezar, que se sepan escuchar a sí mismos y se permitan liberar lo que tenga que ser liberado.

¿Por qué digo esto? porque si no relacionáramos llanto, rabia , tristeza con algo NEGATIVO, no nos asustaríamos tanto cuando nos sentimos tristes o lloramos sin parar durante unos días. A lo mejor gastaríamos menos en anti-depresivos si aceptáramos nuestros estados de ánimo como algo natural y simplemente gastáramos nuestra energía en saber de donde proviene, qué necesita ser desbloqueado, superado, abandonado o sencillamente, dejar ir a través de esa emoción.

Solo hace falta ir a Google y poner "liberar emociones" y aparecerán todo tipo de terapias, métodos y artículos para precisamente liberar emociones bloqueadas, la mayoría desde la infancia. Oye..y todas estas terapias cuestan una pasta...mira todo lo que les podemos ahorrar a nuestros hijos en un futuro si les permitimos tratar con sus emociones amorosamente desde ya.

Y esto solo lo pueden aprender si cuando experimentan estas emociones se sienten ACEPTADOS y AMADOS por sus padres. Y conforme crecen ir introduciendo estos conceptos a través de los cuentos o una simple charla con palabras sencillas.

Para poder aplicar esto, sin duda, lo primero que debo hacer es yo misma creérmelo e integrarlo. Habitualmente mi manera de integrar algo como verdad para que ya me acompañe de por vida es con la experiencia personal, es decir, un hecho significativo. Y ayer la vida me lo dio. 

Ayer, Mónica y yo fuimos un ratito al campo para ver la mesa de agua y arena que estamos preparando, las maderas que nos regalaron para hacer material Montessori y para seguir devolviéndole la dignidad a una casa que por las circunstancias que sean, se ha abandonado. Como es habitual solemos hablar mucho de nuestras emociones y cuestiones personales y ella me dijo que había estado revisando el libro que ha escrito antes de presentarlo a las editoriales y que como refleja cuestiones de su infancia había llorado. Inmediatamente mi inconsciente dio por sentado que Mónica estaba triste y como la quiero mucho, pues mi mente buscaba la manera de animarla y en esa búsqueda racional, me quedé bloqueada y me sentí incapaz de decir nada divertido. Y ahora viene lo mejor...cuando nos despedíamos en el coche le dije "Anímate hija " y ella me contestó muy naturalmente "No, si estoy bien, que haya llorado no significa que esté triste...estoy así porque no estaba del todo presente, nada mas". Y es cuando me acordé de este fragmento y de esa enseñanza oculta que intuía que traía consigo.

Si yo no hubiera asociado llorar con estar mal, no hubiera perdido el tiempo en pensar como animarla puesto que, como no tenía que animarla, esa búsqueda solo podía llevarme a la frustración. De hecho, si en verdad hubiera estado triste, lo que habría intentado aplicar es otra forma que tenemos los adultos de evitar el llanto del niño: la distracción. Y según el libro, también es una táctica discutible. Pero este es otro post...

Salud!











domingo, 28 de octubre de 2012

El abrazo de los peces




Bonito título para un documental que nos acerca a una realidad tan dura: el mundo de la sordoceguera.

A pesar de haber trabajado con personas ciegas en el pasado, no logro llegar a imaginarme lo que puede ser vivir sin oir y sin ver. Me siento en ventaja por los hijos que tengo y de alguna manera en deuda. 

El tema me sugiere hablar sobre Dios, la reencarnación, la aceptación de un hijo...pero el protagonismo de hoy va por este colectivo.

Siguiendo con el documental, ya el trailer conmueve. Merece la pena verlo. Cumple su función: acercar esta realidad al espectador, sensibilizar sin dramatizar y servir de terapia para el padre de Clarita, niña con sordoceguera congénita, que es el director del mismo.

Lo proyectaron en el centro cívico de mi pueblo ya que el único centro de España que acoge a personas con esta discapacidad fué construido aquí después de muchos esfuerzos por parte de los padres de estos niños que formaron la Asociación Apascide. El Centro Sor Angela de la Cruz está a punto de tener que cerrar ya que el Estado ha dejado de pagarles las subvenciones y los costes son muy elevados para poder ser asumidos por los padres. Cada usuario (persona sordociega) necesita un mediador para poder estar en contacto con la realidad. El lenguaje de signos para sordociegos es el único medio para que la persona no se encuentre aislada. Lo inauguró con bombo y platillo la Reina Doña Sofía y ahora sus furgonetas circulan por los campos de Andalucía empapeladas de gritos pidiendo ayuda y organizan todo lo que se les ocurre para poder recaudar lo que sea ( sus trabajadores llevan tiempo sin cobrar).

Y acabo con la noticia que leí ayer en una portada de que Amancio Ortega ha donado 20 millones de euros y con este fragmento del libro " El profeta " de mi amado Khalil Gibran donde habla sobre la dádiva ( limosna )

Dais muy poco cuando dais de lo que poseeis
Cuando verdaderamente dais es cuando dais algo de vosotros mismos.
Porque, ¿Qué son vuestras posesiones sino cosas que conserváis y guardáis por temos a que podáis necesitarlas mañana?
Y mañana, ¿ Qué traerá el mañana al perro en exceso prudente que entierra huesos en el arenal sin caminos mientras sigue a los peregrinos a la ciudad sagrada?
¿ Y qué otra cosa es el temor a la necesidad, sino la necesidad misma?
Temer la sed cuando tienes la cisterna llena ¿ no es eso sed insaciable?

Hay unos que dan poco de lo mucho que tienen, y lo dan buscando reconocimiento; y su oculto deseo hace malsanos su dones.
Y hay unos que tienen poco y lo dan todo.
Son los que creen en la vida y en la generosidad, y su cofre nunca esta vacío.
Hay unos que dan con alegría, y esa alegría es su recompensa.
Y hay unos que dan con dolor, y ese dolor es su bautismo.
Y hay unos que dan y no sienten dolor al dar, ni buscan la alegría, ni dan por mor de ser virtuosos;
Dan como el arrayan, que desde el fondo del valle suelta su fragancia al espacio.
Por las manos de esos habla Dios, y desde el fondo de sus ojos sonríe Dios a la tierra.
Bien es dar cuando nos piden, pero mejor es dar sin que nos pidan, por comprensión;


A menudo decís:" Yo daría, pero solo a los que lo merecen".
No dicen eso los árboles en vuestro vergel, ni los rebaños en vuestro prados.
Dan para vivir, pues retener es perecer.
Con seguridad el que es digno de recibir los días y las noches es digno de todo lo demás que pueda venirle de ti.


Y sigue...

Solo añado algo: sea cual sea la motivación por la que Amancio Ortega ha hecho esta donación ( y podemos imaginarla todos), no hay mal que por bien no venga. Bien podría no haberlo hecho.

Por si alguien quiere saber mas sobre la situación del Centro Sor Angela de la Cruz.  

www.centrosantaangela.org



miércoles, 24 de octubre de 2012

Los chupones


Que nadie crea que voy a hablar de chupetes o bibis...no.
Este post va de los chupones de los olivos.

Recientemente nos han prestado un campito para que lo vayamos acondicionando a nuestro ritmo para los niños. Son muchos y sencillos los sueños que hemos depositado en este trocito de tierra. Lo que de momento estoy recibiendo de esta experiencia, es de largo mucho más de lo que yo pueda aportar.

Yo no sabía que esas ramitas que nacen de la base del tronco de los olivos se llaman chupones. Al parecer les llaman así porque su existencia implica que no llegue a las aceitunas toda la energía que necesitan para crecer. Esta era la razón que me dió Mónica cuando le pregunté que por qué las cortaba. La recogida de la aceituna es inminente, así que no le dije nada pero me quedé un poco perpleja, la verdad. Al cabo de unos días, cuando me acerqué al campo para despejarme y tratar de sanar mis altibajos emocionales, al ver los montones de "chupones" amontonados empecé a ver un paralelismo entre este generoso gesto por parte de mi amiga y la crianza con apego (por llamarla de alguna manera).
Perspectiva. Carezco de esta cualidad pero la vida me está enseñando que es muy necesaria. Junto con la confianza. Criar a mi hija así no da resultados inmediatos como puede darlos un método conductista. Mi hija no ha dejado de enfadarse, de pedirme cosas a las que tengo que decir que no, de llorar cuando está cansada o de darle un empujón a otro niño. A lo que estoy dedicando este esfuerzo es a la construcción de su autoestima y por supuesto de nuestro vínculo que hará que se sienta protegida por mi y no me tenga miedo ni haga las cosas por complacerme sino por voluntad propia. Y para creer en ello necesito la perspectiva y la confianza en el proceso. Al igual que Mónica y su generosidad con unas aceitunas que ni siquiera son suyas.

 Los "chupones" dan para mucho...también me hicieron pensar en esos hábitos, creencias, adicciones, pensamientos, relaciones que como estos, nos quitan la energía para vivir con alegría... Empuño el hacha con amor y vamos al lío!

Primeras mentiras


Es matemático, una menda (o sea, yo) se tambalea, y mi capacidad de estar presente disminuye. Una consecuencia: primera mentira de Magdalena.

Por suerte, una vez se inicia este camino, es una vía de no retorno... y la Sonia centrada, presente, que coexiste con la de ceño fruncido y barbilla adelantada, me susurra al oido: oye, hermosa, que este camino ya lo habiamos desandado...

Un niño miente porque un padre, en este caso, una madre, ha hecho o dicho algo que le empuja a ello. El claro responsable es el padre y por tanto, se merece un tirón de orejas.
Y esta es la historia de la primera mentira "con importancia" de Magdalena.

La relación de Magdalena con la comida me recuerda a mi relación con la comida cuando era pequeña. Soy consciente desde hace tiempo que hay algo que estoy haciendo mal, además de darle de comer delante de la tele (viejo hábito para lograr que comiera...venga otro tirón de orejas para esta madre).
Se que, al igual que con otros temas que van saliendo, algún día, la alimentación tendrá su momento de "iluminación" y empezaremos a caminar juntas por otro sendero mucho más sano en todos los sentidos. Por el momento, supongo que otros fuegos van llamando mi atención y los cubos no son infinitos.

La cuestión es que ese día me puse muy, pero que muy pesada con que comiera la fruta. Mi actitud era rígida, autoritaria y por ende, utilicé el chantaje. Y tuve mi merecido... La manzana fué a parar al cubo de la basura. Para ello eligió un momento en el que aparentemente para ella, yo estaba despistada. Está claro que no es la manera de conseguir las cosas. Quiero que coma fruta pero de esta manera estoy consiguiendo lo contrario de lo que pretendo: que la aborrezca. Así que me planteo ofrecérsela en momentos en que, por ejemplo, no estemos en casa, y en la bolsa del habitual picoteo, llevar fruta en lugar de galletas. También a la salida del colegio que se que sale con mucha hambre. Por otro lado, si acepta comerla en casa, dejar que tome la que le apetezca, ni más ni menos. 

Cuando ocurrió esto busqué en el libro y esto es lo que leí: Comportamientos basados en el miedo que los niños presentan cuando se sienten mínimamente inseguros:

Un niño que se siente inseguro ocultará sus acciones inaceptables...
Cuando las cosas salen mal, si el niño se siente culpable tenderá a mentir porque teme la reacción de los padres. Para impedir el hábito del niño de mentir o recurrir a otras acciones defensivas, debemos acabar con el miedo que provoca dichas acciones. Libre del miedo, el niño se sentirá cómodo para ser sincero. A veces, por mucho que se intente crear este entorno de seguridad, el niño puede seguir sintiéndose intimidado sólo porque es pequeño. Muéstrese sensible y respetuoso; no lo empuje mas allá de sus límites y no demuestre que ha "mentido"Si esconde la verdad, usted sabe que es porque no se siente seguro. Su objetivo consiste en aliviar la causa de su miedo

 Manos a la obra!!!

martes, 16 de octubre de 2012

Su ritmo, mi ritmo



Dice la autora en su capítulo 5 "Autonomía y poder"

Los niños con frecuencia se sienten indefensos porque son pequeños e inexpertos y viven en un mundo grande y rápido con máquinas que no pueden tocar,personas mayores y animales que les atemorizan, lugares donde no pueden ir solos, alturas que no alcanzan, cosas para las que necesitan ayuda, acontecimientos temibles y velocidades inalcanzables. Muchas de sus preocupaciones surgen de un sentimiento de indefensión.


Este puente del Pilar nos hemos quedado las dos solitas tete a tete y fulltime y he analizado en la práctica un tema que me venía "estirando de la manga" hacía semanas: los ritmos.

Todo empezó cuando inició el curso escolar y las dos nos tuvimos que ajustar a los horarios que habitualmente en verano brillan por su ausencia. Despertador a las 8,10 y 35 minutos para depertarla, desayunar, vestirla, peinarla y llegar al cole.
Una cosa la tengo muy clara ya que mi hijo Pablo siempre me lo dice: "Mamá, el despertar suave. No enciendas la luz ni subas la persiana al tope". Y haciendo el ejercicio de ponerme en sus zapatos, recordé mis despertares de adolescencia. Efectivamente, el efecto de la luz artificial junto con la toma de conciencia de tener que ir al instituto, eran un camino directo al denominado "enfado con el mundo" de los jóvenes.
Así que el despertar...cariñoso, suave, con la luz justa para que sepa que el sol la espera, sin prisa...

Cuando se ha tomado su desayuno con dibujitos y yo mi café (que la mayoría de las veces acompaño con la lectura del blog nosolounblog) es cuando a mi me entra el nervio ya que echo un ojo al reloj y veo que ya vamos tarde. Toca vestirse, peinarse, lavarse la cara...y es cuando Magdalena, contrariada por mi ritmo ( que se debe reflejar en mi cara ) decide que lo quiere hacer todo,  pero "a su ritmo" (uf, uf)

¿De qué sirve haber empezado el día como una mamá buena si a los 20 minutos me convierto en una bruja petarda?
Me he dado cuenta también que esta manía de acelerarme me sucede también cuando incluso no hay que ser puntual. Y en estos casos es donde yo quería auto-analizarme.
Puede ser que ella esté acabando de ver un capítulo de jelly jamm y  no permitir que lo acabe de ver "porque ya nos vamos". Si me paro a pensarlo reconozco que a mi me molestaría, y mucho,que no me permitieran acabar de ver, por ejemplo, el final de la peli Oficial y caballero "porque es hora de irse" cuando ni siquiera me han avisado de que nos íbamos a ir.

Creo que a veces  "ninguneo" a Magdalena y doy por sentado que conoce mis necesidades y que tiene que estar dispuesta a  satisfacerlas a mi ritmo.
Cuántas veces me desespero en el momento de que se tiene que subir a la sillita del coche. Hay veces que tenemos prisa de verdad pero otras no. He constatado que cuando se me activa ese chip de la rapidez, puedo perderme momentos mágicos.

El gran descubrimiento de este puente es que muchas veces va más lenta porque me está contando algo que le ha pasado y no se si porque es chiquita pero para expresarse, necesita pararse. Claro que si la interrumpo dándole prisa se va a sentir poco respetada! Y que hace una persona cuando no se siente escuchada y respetada? Se enfada, se resiste, se enfrenta...

Me duele en el corazón haberlo hecho e intentaré de ahora en adelante estar más atenta a estas aceleraciones de ritmo irracionales.
Esta toma de conciencia de que lo natural es adaptarse al niño y no al revés es una de las bases para iniciar el cambio que propone este libro. Si uno siente este concepto como una gran verdad, este libro le guiará en el camino. Si, en cambio, eres de los que piensa que los niños deben adaptarse a los padres, te pido que leas el post "percepción del amor" y decidas si lees el libro o no.

Cada uno educa a su manera y hay muchas formas de hacerlo.
Tú te lo guisas, tú te lo comes
Y un niño que no se ha sentido respetado, se te puede atragantar.

viernes, 12 de octubre de 2012

Llora...miarma

Ay...el llanto.
Ayer, parapetada tras mis gafas de sol, salí del cine después de haber llorado durante mas de una hora acompañada por todos los que acudieron a ver la película "Lo imposible". Creo que pocos de los que estábamos allí pretendiamos pasar la hora de siesta entre mocos y lágrimas pero la película y la historia era tan profundamente angustiante y preciosa a la vez, que mas de uno entramos en catarsis sin quererlo ni beberlo.
Hace unos diez años yo solo lograba llorar en el cine, allí me permitía abrir la caja de pandora y según el tema conectaba con los aspectos de mi vida que habían quedado irresueltos emocionalmente.
Lloramos por rabia, tristeza, alegría, gratitud, emoción compartida o contagiada e incluso como moneda de cambio para conseguir compasión, o sea, las conocidas lágrimas de cocodrilo.
Esta madrugada reflexionaba sobre el llanto y llegué a la conclusión de que si alguna vez usamos este recurso tan poco respetuoso, por una parte, con el interlocutor, lo que de verdad denota es un orgullo que no nos permite pedir el abrazo o el contacto o en algunas ocasiones, reconocer que nos hemos equivocado ( de manera que si lloramos, damos pena y evitamos que nos canten la caña ).  Podemos sentirnos manipulados si presenciamos ese tipo de lágrimas pero si logramos controlar el malestar y las ganas de salir corriendo, quizás podamos, incluso mentalmente, transmitirle amor a esa persona para que poco a poco deje de necesitar la compasión ajena y llegue ella misma a sanarse.
Rebecca Wild es su libro "Educar para ser, vivencias de una escuela activa" explica una situación que se dió en el jardín de infancia. Un grupo de unos 8 niños se encerraron espontaneamente en la casita de madera del patio para, sencillamente, llorar. Una vez se aseguró de que no requerían de su presencia y atendiendo a su petición de que los dejara "llorar solos", decidió respetar su necesidad de aquel día de dejar fluir en forma de lágrimas lo que fuera que necesitara salir de aquellas pequeñas almas que en el calor del pequeño grupo se habían sentido libres y no juzgadas para expresar dicha emoción.
Hay veces que desearía poder llorar ya que la situación lo "exige", como por ejemplo un entierro y otras veces me invade el llanto de la forma mas irracional, por ejemplo, viendo una procesión de semana santa.
Mi abuela paterna, madò cuay, le decía a su hijo pequeño, Pedro, cuando este lloraba: "Plora més fort!!". Hay que reconocer que era muy ingeniosa, supongo que debía pensar que como los niños tienen la manía de llevar la contraria, pues quizás así paraba de llorar.
La cuestión es que nuestra sociedad lleva muy mal el permitir el llanto y por tanto verlo como un simple desahogo sano e incluso terapeutico. La autora del libro defiende el derecho de los niños a ser consolados siempre cuando expresen sus emociones llorando.
Quizás estas personas a las que les cuesta mucho ver llorar a alguien y por tanto consolarle, son las que en su infancia mas vieron negado su derecho a expresarse y ahora, en la edad adulta, les resulta imposible enfrentar el llanto ajeno.
Mis amigas Monica ( la de Barcelona y la de Gerena) e Isabel trabajan conscientemente en contrarrestar esta presión social diciéndoles a sus hijos que lloren si necesitan llorar cuando ven como los niños mismos se auto-presionan a no llorar antes de entrar en clase. No llorar es portarse bien y encima supone premio. Entiendo que un profesor con 27 niños de ninguna manera puede fomentar que los niños den rienda suelta a sus sentimientos ya que se organizaría un gran caos. Aquí el problema radica en el corto y mal entendido periodo de adaptación y a la falta de maestros en las aulas.
Y ya para terminar este batiburrillo de hoy, una condena al método Estivill que como ya expliqué en un post anterior, yo misma apliqué con mi primer hijo. Las consecuencias de dicha práctica son nefastas para los niños y ahora que hay estudios hechos no hay excusa para seguir tales métodos.
Llorar no "ensancha los pulmones" como muchas veces se les dice a las madres primerizas que siguen su instinto maternal y cogen al niño cuando llora. Aquí no hay culpables hay falta de conciencia propia de una etapa de la historia.
Llorar cura miarma porque mi corazón, ahora si, quiere abrirse paso en tre mis pulmones y al fin, ser y sentir.