"Con la práctica, poco a poco aprenderá a detener la voz a media frase y cambiar de dirección. Cuando esto ocurra, puede reconocer su error, "rebobinar" y volver a empezar" "Todos hemos crecido en una cultura en que la negación es automática y que nos ha enseñado a identificarnos con las palabras automáticas que genera nuestra mente"
Hace unas semanas ocurrió una escena que puede servir de ejemplo.
Es habitual que a partir de las 8 de la tarde, los niños de la calle se empiecen a juntar para jugar y aunque se empieza en la calle, es inevitable que acaben entrando en alguna de las casas. A mi personalmente me encantan que vengan a la mía. Como me gusta todo lo relacionado con la educación aprovecho esas ocasiones para observarles. Normalmente se quedan en la sala, rebuscando entre los juguetes, pintan con temperas o modelan plastilina...pero ese día, seguramente por el hecho de llevar todo el día encerrados ya que las temperaturas rondaban los 40...parece que necesitaban liberar energía.
Yo estaba en la cocina en el ordenador y de repente vi con el rabillo del ojo que había objetos voladores en mi salón. En un primer momento me fastidió porque me apetecía mucho mirar una cosa y esos ratos en que Magdalena se relacionaba feliz con los niños, a mi me daban un respiro. En realidad son todos niños muy tranquilos y es rara la ocasión en que me tenga que poner la gorra de policía.
En segundo lugar apareció otro pensamiento automático relacionado con el desorden que una actividad de ese tipo iba a suponer..e incluso, hasta cabía la posibilidad de que se acabara rompiendo algún objeto.
Me levanté enfadada dispuesta a Negar la posibilidad de jugar a ese juego. Avancé un poco con el clásico "A ver niños! ¿Qué es este desorden? Por suerte, una bombillita se me encendió y me preparé para ver la situación desde otra perspectiva. Los niños me miraban expectantes, seguros de que les iba a fastidiar el juego. Se habían quitado las camisetas y estaban tan felices... estaban con aquella risa tonta que nos daba de niños (bendita risa). Me acordé de que podía usar los límites para que pudieran seguir disfrutando pero sin que nadie corriera peligro. El límite era claro: SOLO SE TIRAN COJINES.
Y en realidad..Que importaban 5 cojines desparramados por el suelo? siendo honesta..QUE MAS DA?
Y otra confirmación de los perjudiciales pensamientos automáticos herencia de nuestras infancias. Yo pensé en la posibilidad de que se rompiera algo cuando precisamente he diseñado el espacio del salón precisamente con la idea de que nada se pueda romper. Pensamientos automáticos..según mi opinión este es el kit.
La intención de los niños no era fastidiarme o desordenarme el salón..su único deseo y diría necesidad, era la de divertirse y quemar energías.
Cuando rebobiné y les informé del límite me sentía bien conmigo misma y ellos, ni os digo!
Volví a mi espacio y ellos me pidieron si me parecía bien que cerraran la puerta de la cocina para evitar que me diera a mi un cojín sin querer. Les dije que si y volví a mi ratito de descanso. Recordé entonces que una psicóloga me había recomendado una vez hacer una guerra de cojines con mi hijo Pablo cuando estuvimos trabajando nuestra dificultad para conectarnos emocional y físicamente. Dijo que era muy terapéutico y que ese contacto físico a través de este juego, podía ser muy sanador.
No lo hice pero me prometo hacerlo cuando venga a visitarme en Septiembre. Será la oportunidad para validar a un adolescente acostumbrado a mi negación constante. A ver que pasa!
No se si os pasa, pero a mi me cuesta mucho reclamar tiempo para mi. Me pregunto por qué? creo que cuando optamos por una crianza basada en el apego, nos cuesta permitirnos pensar "Oye, no puedo mas, necesito tiempo para mi sola"..y ya no os digo, ponerlo en práctica.
Educar estando presente chupa MUCHA energía, ahora bien, te vas a dormir con la conciencia mas tranquila que antes, yo por lo menos. Validar implica estar presente y esto a mi me ha costado mucho trabajo siempre.
Poco a poco voy conociéndome y se cuando el vaso está a punto de rebosar. Me pongo mas irritable, tengo menos paciencia, en definitiva, me convierto en lo contrario de lo que promuevo. El tic tac cada vez suena mas alto...y antes de que la bomba explote, he aprendido a obligarme a pedir el día libre.
Ayer Magdalena se fue con su papá a dormir a Ecija a casa de la abuela; Normalmente con una tarde ya es suficiente, pero las circunstancias me han hecho este estupendo regalo de 24 horas non stop.
En poco menos de 24 horas he:
Holgazaneado
Escuchado una radio francesa imaginándome en un rincón de la provenza horneando una tarta tatin
Ido al cine (La delicadeza)
Superado un miedo (Ir en coche a Sevilla)
Unos vinitos, unas risas y unas confesiones con una amiga en su cumpleaños
Pasado el barrefondo de la piscina
Sentado en un escalón a comer un polo
Paseado a la vera del río Guadalquivir
Hablado con una desconocida
Duchado lentamente sin remordimientos de conciencia
Se me ha alegrado el alma de ir a visitar a una amiga
He cantado a Pastora a tope en el coche
y me ha raptado la felicidad cuando he olido la ropa tendida de una vecina del pueblo.
He disfrutado a tope cada uno de estos momentos y me atrevo a decir sin vergüenza que casi no pensé en Magdalena: me sentía liberada. Es mas, cada vez que me tomo mi tiempo, cuando volvemos a vernos siento que no solo yo he salido beneficiada...esa distancia es casi terapéutica para la relación.
Hoy siento que he cargado las pilas y estoy dispuesta a comerme el mundo. Si no hubiera pedido este kit kat, hoy estaríamos todos pagando mi incapacidad para pedir ( y si hace falta exigir) mi tiempo libre.
Hoy un hombre entró en la farmacia y pidió un test de embarazo. No lo dijo bajito como hacen los hombres cuando los mandamos a por tampax. Lo dijo alto y claro, lo dijo feliz. Todos los presentes sonreímos y probablemente recordamos momentos dulces de nuestras vidas relacionados con nuestro nacimiento o el de nuestros hijos. Una energía de buen rollo se instaló en nuestros corazones.
Recordé que tal día como hoy nació el padre de Magdalena, al cual desde aquí felicito.
También recordé que hace poco una mujer me dijo que había tomado la decisión de no ser madre ya que lo consideraba una responsabilidad enorme y que tal y como estaba el mundo, era para pensárselo.
Y aunque suene a tópico porque todos lo hemos dicho alguna vez, ahora pienso que quizás cuando lo decimos, nos referimos mas a la responsabilidad económica (facturas del cole, medicinas, pañales..) o a la responsabilidad de tener que atender sus demandas cuando nos hemos instalado en la comodidad de dormir toda la noche e ir y venir cuando nos da la gana.
Quizás sean pocos lo que se plantean, antes incluso de concebir, si están dispuestos a asumir la responsabilidad de criar niños felices, que puedan ser ellos mismos puesto que serán aceptados en primer lugar por los que responsablemente, les han traído al mundo.
Conozco poco a esa mujer, somos compañeras de yoga, pero tengo la sensación de que ella si se ha planteado la responsabilidad de criar a un niño feliz. Creo que es probable que se haya hecho preguntas importantes y profundas. Quizás desea profundizar en ella misma, quererse mas y no plantearse tener un hijo para llenar un vacío que solo ella misma y su amor propio pueden llenar. Celebro su decisión y la admiro.
Yo concebí a a mi primer hijo de una manera totalmente irresponsable, ni siquiera me planteé la responsabilidad económica, estaba enamorada y tocaba. Apliqué el método Estivill y toda una lista de acciones que estaban muy lejos de ser una crianza responsable, con corazón. Yo no era mala persona, yo amo a mi hijo, no cabe duda..pero en ningún momento me planteaba su felicidad a largo plazo. De eso hace 14 años y estoy viviendo las consecuencias de una crianza desapegada. Principalmente las está viviendo él al no encontrar su lugar en el mundo y tener una auto-estima muy mermada a pesar de ser un ser perfecto.
Son muchas las situaciones en la vida diaria en las que los niños se ponen nerviosos debido a la impaciencia. Puede ser impaciencia porque quieren llegar a un lugar divertido y se les hace eterna la espera o bien porque no nos queda mas remedio que llevarlos a lugares no preparados para ellos en los que, o bien por necesidad o bien por placer, tienen que acompañarnos.
Por ejemplo, trayectos de coche...Magdalena los lleva bastante mal, se impacienta y suele estar preguntando cuándo vamos a llegar y quejándose a menudo. En el pasado, la solía tranquilizar con un "Ahora llegamos, tranquila". "No falta mucho, ya verás que se te pasará rápido", para pasar finalmente a los "Magdalena, hija! llegaremos cuando lleguemos, que no te pasa nada por ir en coche, sentadita en tu sillita, la mar de bien" "Mira por la ventana y entretente mirando las cositas, no seas pesada, hombre! ".
El otro día empecé a responderle de otra manera, y esta vez, pasado ya un tiempo de rodaje con este modelo de educación, lo que me guió a hacerlo fue una especie de mecanismo interno que me permite tener una empatía con su estado y su motivación para quejarse. Es decir, se ha creado como una especie de compromiso interno de mi hacia ella que me facilita no reaccionar como lo hacía antes ( Pensando primero en mi y en lo que me fastidiaba su queja ).
Simplemente le dije que la entendía, que a mi también se me hacía a veces pesado ir en coche pero que si queríamos conocer nuevos sitios, pues no nos quedaba mas remedio que ir en coche porque andando era muy pesado y todavía no se habían inventado las alas para los coches. Se de muchos que se reirían al escucharme y piensan que los niños tienen que acostumbrarse y punto! y que tanta palabrería es una estupidez. Yo os digo que se sintió comprendida y a la vez, el hecho de que yo le confesara que a mi también se me hacía pesado a veces ( porque es cierto), la hizo sentirse parte de un equipo que comparte una carga y eso la hace mas ligera. La cuestión es que se quedó tranquila y en paz. Esto no quiere decir que no volviera a mencionar y demostrar que tenía ganas de llegar, Si, lo hizo..pero no con incremento del malestar como solía ser antes.
También pasó algo similar cuando esperábamos en la puerta del teatro. Habíamos comprado las entradas pero hasta 5 minutos antes de empezar la obra, no iban a abrir las puertas. Se fue acumulando la gente y los niños estaban excitados por entrar ( como es lógico). Magdalena se impacientó y empezó a quejarse. En el pasado le hubiera respondido con un " Magdalena, hay que esperar..¿no ves que todos esperan?" , " Que impaciente eres hija, ahora abren!" , "Venga, ya falta nada hombre!" ...todas ellas respuestas automáticas que tenemos y diría yo que tampoco eran del todo incorrectas.
Pero le dije: "Entiendo que tengas ganas de entrar, es un poco rollo estar aquí esperando en la puerta viendo el escenario al otro lado de la puerta, creo que todos nos sentimos igual, esperemos que abran pronto" y se quedó tranquila observando la situación y dándose cuenta de que todos los niños estaban excitados e impacientes.
VALIDANDO DOLOR: SI funciona
Ya puse un ejemplo de validar cuando se hacen pupa pero añado aquí dos mas para mostrar que efectivamente, validarles en sus penas, les ayuda mucho a superar esos trances.
Un ejemplo es cuando le fuimos a poner la vacuna de los tres años y le dije: "Ahora te van a hacer un PIM como las otras veces que lo han hecho..duele un poco y si necesitas llorar puedes hacerlo, a veces llorar alivia" ...nada de los clásicos "Se fuerte campeona" "las niñas fuertes no lloran"...ni premiar el no llorar con un "bravo, no has llorado, que campeona"..
Lloró un poquito pero no se le negó la realidad que es : que una vacuna duele !!!
Y cada día tengo oportunidades para validar el dolor pues estos episodios están a la orden del día en cualquier casa con niños pequeños. Cuando le pasa, la abrazo y la dejo llorar conmigo..como mucho le digo a veces " ¿te duele? a ver..dime donde te duele....en ese momento le entrego mi amor y mis brazos ...he erradicado de mi inventario de frases hechas y transmitidas de padres a hijos el "Eso no es ná!"
CUANDO NO ME FUNCIONA
Hay veces, sobretodo cuando está de mal humor por sueño, que cuando valido, se suele irritar mas todavía.
Dice la autora:
La tendencia humana a convertir cualquier idea en una herramienta de control es algo que debemos evitar constantemente. Cualquier enfoque comunicativo puede convertirse en un dispositivo de control. Podemos usar la validación para tener el control; podemos incluso ser irrespetuosos al emplear estas habilidades comunicativas y desencadenar la rabia del niño. Los niños notan cuando se les manipula aunque no sean capaces de explicar con claridad su incomodidad"
"Cuando no se tiene otro objetivo que conectar con el niño y cuando no se juzga su modo de expresión, es menos probable que se le trate con condescendencia y control y es mas probable que se sea auténtico y amable"
"El error más común es insultar al niño afirmando (en lugar de preguntando) sus sentimientos. El hecho de anunciar un sentimiento puede percibirse como condescendiente"
Leyendo esto, entiendo que cuando su malestar es debido al malhumor que genera el sueño, lo último que quiere escuchar es que está de mal humor...ya lo sabe, mas bien, ya lo siente...me invita a reflexionar sobre ello y creo que en un futuro probaré a intentar conectarme con ella y quizás acompañar en silencio.
Y para terminar quería compartir un video de una escuela libre en las Alpujarras que nos plantea la duda de dónde vamos a escolarizar a Magdalena. Me parece una iniciativa que se corresponde con lo que estoy viviendo ahora en casa.
Parece que en Sevilla van a abrir una y nos lo vamos a plantear.
Queremos reconocer cuándo nos arrepentimos de nuestras acciones o palabras, pero al decir: "Siento haberte herido", nos hacemos responsables de las emociones del niño. Aunque nos arrepintamos de lo hecho y nos demos cuenta de haber provocado dolor, debemos permitir al niño ejercer el digno derecho de ser el único autor de sus sentimientos. Además, cuando damos a entender que hemos provocado sus sentimientos, insinuamos que el niño es débil y no está al mando de sus propias emociones. Entonces aprende a identificarse como víctima y a culpar a los demás por su emociones
Hace mas de una semana que lo leí y en un primer momento, no lo entendí muy bien. No veía que podía tener de malo decir "Siento haberte herido". Pero haber descifrado su significado profundo es uno de los regalos de estar, por primera vez, tomándome en serio la aplicación de lo que tan bien resuena en mi corazón. Y es gracias a la auto-disciplina que me impongo al haber empezado este blog.
Los que alguna vez habéis leído libros de auto-ayuda ( yo, un montón!) reconoceréis este concepto. Nos dicen que nosotros somos los únicos responsables de nuestras emociones. Y cuando uno llega a interiorizarlo y a aplicarlo en su día a día e incluso en los conflictos mas profundos que todos arrastramos (habitualmente relacionados con la familia), es cierto que se siente como si hubiéramos descargado un gran peso de la mochila.
Por eso, cuando ahora leo este párrafo...lo que me está diciendo es: "Esta es la llave para la paz interior de tu hijo"
Si de verdad, llegamos a saber manejar esta situación con nuestros hijos en las ocasiones que nos equivocamos, el resultado a largo plazo es de un valor tremendo, en mi opinión.
Personalmente, lo que hoy me permite sentir paz interior y sentir que soy la única responsable de lo que sienta y me pase, es haber dejado de culpar a los demás, concretamente, familia y pareja.
No hace ni tres meses que di el salto a experimentar todo de una manera responsable, liberando así a los que culpabilizaba y también mis propias culpas. Y como se, que la paz interior va y viene, ya que no se lo que la vida me tiene preparado en cuanto a retos y lecciones..voy a aprovechar esta ola de estabilidad para construir un vínculo auténtico con mis hijos.
Buscando una imagen que para mi representara paz interior encontré de todo en Google: Curioso pero casi siempre mujeres...haciendo yoga, saltando con los brazos extendidos, paisajes bucólico pastoriles, etc.
Esta me encantó
Es un cuadro pintado por una monja, Isabel Guerra.
Ahora queda la puesta en práctica de esta teoría. Así que, cuando me equivoque elegiré bien las palabras. Ya os lo explicaré !
Por cierto, sobre el post de hacer peticiones a los niños (Mas difícil todavía), ya van tres veces que lo pongo en práctica y funciona! Magdalena me ayuda por voluntad propia.
He acabado de leer la primera parte del libro y hasta ahora había dos párrafos que había marcado con un interrogante y una carita desconcertada.
Me planteaba dudas y porque no decirlo, incredulidad.
Ahí va un poco de interesantísima teoría.
"Con el nuevo paradigma, los niños no están obligados a satisfacer nuestras necesidades. Son libres de tomar su propias opciones ante nuestras peticiones, y nosotros hacemos lo que debemos al respetar sus elecciones y cuando somos considerados ante sus limitaciones y aspiraciones. Nuestra tarea consiste en comunicarnos con los hijos, como lo haríamos con otros adultos, sin inferir que esperamos que hagan lo que les pedimos. Si nuestra petición no se realiza, tendremos que aceptarlo respetuosamente o bien mostrar nuestra comprensión ante las preferencias del niño y comentar las posibilidades de satisfacer las necesidades de todos o encontrar una solución que nos convenga tanto a nosotros como al niño"
"Sus peticiones deben ser auténticas;no finja que hace algo por el bien del niño cuando es por su propio bien"
"La enseñanza prematura es como el nacimiento prematuro, conlleva un precio; ralentiza el proceso de aprendizaje y levanta un muro de desconfianza entre padre e hijo"
"Necesito que la sala esté limpia" Su hijo puede decidir ayudarle o no a limpiar, pero conocerá su preferencia por el orden y finalmente deseará lo mismo para sí.
"Forzarle o insistir para que ayude solo conseguirá provocar sentimientos de fracaso, resentimiento y culpa. estos sentimientos dolorosos impedirán el desarrollo de un deseo auténtico por ser útil. Por otro lado, al observarnos mientras limpiamos sintiéndose bien consigo mismo, o al marcharse tranquilamente y encontrar la alfombra limpia mas tarde, permite al niño interiorizar nuestras preferencias y llevarle finalmente a elegir libremente participar en ellas"
Ehem! ¿Qué os parece? ¿entendéis porque había dejado la aplicación de esto en stand by?
Pero como me lo he tomado en serio y aunque sea lo opuesto a lo que he venido haciendo hasta ahora, decidí darle un voto de confianza a Naomi y esperar la ocasión para ponerlo en práctica. Este párrafo me pedía a gritos un ejemplo.
Y la ocasión no se hizo esperar...Aquí os muestro una foto del avión que hizo Magdalena en el salón. Le gusta mucho el manitas de Art Attack (Disney Jr) y de vez en cuando nos deleita con composiciones.
Qué chulo!!! dije yo ( y por dentro pensaba, madre mía ..verás para recoger esto luego! )
Decidí que era la situación perfecta para probar lo que esta buena señora recomienda. Sinceramente, no las tenía todas conmigo y es mas, tenía miedo de que si le daba la opción de no ayudarme ( lo cual no había hecho nunca) por primera vez, y no funcionaba..la niña podría confundirse si volvía a obligarla como siempre en futuras ocasiones.
Estuvimos jugando y viajando todos pilotados por una encantadora pilota que nos llevo a una isla con playa y volcán incluido..mismo que iba a erupcionar en tres semanas, así que no había problema ( Lanzarote la marcó mucho!!)
Y por fin llegó el momento del "Necesito que la sala esté limpia y ordenada" (opté por usar la misma frase del libro pues me pareció sencilla, clara y es claramente el motor que hace que hasta ahora haya utilizado otras estrategias.
Le añadí un "Si quieres, puedes ayudarme"
Y me ayudó! a su manera, claro. Yo la observaba y la verdad es que su deseo de ayudar era genuino..su motor no era la necesidad de orden, era ayudar y supongo que complacerme. Pero es cierto que no la obligué. De hecho, empezaron unos dibujitos que le gustan y se sentó a verlos pero no lo tomé como el clásico escaqueo ( por Dios! tiene tres años) simplemente, se despistó. Quise llamar su atención cantando para ver que pasaba y cuando salió del despiste de la tele...eureka! siguió recogiendo.
Preguntas que me sigo haciendo a pesar del éxito:
El día que no me ayude, ¿sabré aceptarlo?
¿Que pasaría si lo hago cuando toca recoger por la tardes después de haber pasado por aquí todos los niños del barrio?
¿Puede pasar que aplicado en niños un poco mas grandes se de el caso de que NUNCA decidan ayudar?
Como veis, sigo teniendo dudas. Se agradecen opiniones al respecto.